Seguro que en muchas ocasiones nos hemos hecho preguntas tipo acerca de ¿que hago con mi dinero?, ¿cómo podría ahorrar más?, ¿y si tuviera X dinero dentro de unos años para comprarme eso que siempre he querido…? Suponiendo que podamos ahorrar algo, ya que a veces es complicado, ¿verdad? Vamos a ver algunas soluciones al alcance de TODOS los bolsillos.

Para cualquier economía domestica es vital el ahorro periódico y a largo plazo. Con periódico me refiero a que todos los meses destinemos una parte de nuestros ingresos a la acumulación de un capital, y con largo plazo me refiero a no disponer de ellos en un periodo de al menos 5 años. Todo esto para cubrir dos finalidades: Imprevistos y objetivos. Por ejemplo, si queremos comprar un coche, será mejor tener paciencia e ir ahorrando poco a poco que caer en el calentón consumista del momento, y comprarnos este coche mediante financiación, donde aparte del precio del vehículo, pagaremos seguramente una comisión de apertura del préstamo, intereses, posibles gastos notariales de escritura si nuestro banco nos obliga, y un seguro de automóvil que la financiera nos exigirá, y que es probable que la prima sea superior a la que podamos encontrar en mercado.

Hay varias formar de ahorrar a largo plazo;

    • Podemos usar una simple cuenta de ahorro remunerada o depósito, diferente a nuestra cuenta de ingresos/gastos habituales. Es posible que recibamos intereses por esta imposición, que serán pequeños por los tipo de interés actuales, y que tendrán la retención de hacienda correspondiente. Aquí juega un papel importante la fortaleza psicológica, ya que este dinero está disponible en cualquier momento, por lo que tenemos que ser disciplinados para no tocarlo cuando tengamos un capricho. Otra “desventaja” es que el tipo de interés será simple, no compuesto, por lo que los intereses se abonaran en cuenta, no se incrementaran al capital y generaran más intereses.
    • Los fondos de inversión son una buena opción. Con cantidad de categorías que elegir según nuestro perfil de riesgo y con flexibilidad en las aportaciones,desde la mínima que será el coste de la participación (algunas menores de 10€) hasta el máximo que nos podamos permitir. Actualmente existen diferentes plataformas que nos permiten contratar multitud de fondos de multitud de gestoras, por lo que podemos elegir nosotros mismo desde casa sin necesidad de ir al banco. Lo más importante es saber que ni rentabilidad ni capital están garantizados (excepto en determinados fondos de inversión) así que paciencia y seguimiento. Si quieres dormir muy tranquilo, elige la opción anterior.
    • Interésate por seguros de ahorro-inversión, hay buenas alternativas en el mercado, que ofrecen un tipo de interés compuesto y superior al de los depósitos. Permiten un ahorro muy flexible mensual o trimestral. Atiende a la liquidez y plazo del contrato, suelen ser muy rentables pero en el plazo de 10-15 años, y puede existir un máximo de aportación anual, en muchos de ellos 8.000 € anuales.
  • El producto estrella de ahorro periódica y a largo plazo es el plan de pensiones. Con un funcionamiento similar al de los fondos de inversión, tienen la ventaja de que es actualmente el único producto financiera que permite desgravación fiscal de lo aportado cada año, con ciertos límites. Eso sí, son ilíquidos, solo lo podrás sacar en situaciones excepcionales o en el momento de la jubilación. Con gran flexibilidad para realizar aportaciones, hay que tener mucho ojo con las comisiones de gestión que cobra la gestora.

Particularmente, defiendo el ahorro periódico al puntual, ya que al comprar un activo mes a mes en vez de una o dos veces al año, reducimos el riesgo de entrar en mercado en un momento de sobrevaloración. No es lo mismo comprar Ibex en enero cuando está a 10.000 puntos, que ir entrando mes a mes cuando ha tenido diferentes precios. Si en diciembre de ese mismo año el Ibex estuviera en 9.000 puntos, nuestra perdida hubiera sido mayor si hubiéramos comprado una sola vez que mes a mes. De esta manera, se reduce la volatilidad, y el objetivo de toda inversión es mantener el capital invertido, no obtener la máxima rentabilidad.

Con los tipos de interés actuales en negativo, el ahorro tradicional en depósitos a perdido gran atractivo, por lo que estamos abocados a asumir cierto riesgo para poder obtener rentabilidad. Asumir riesgos en el corto plazo no es la filosofía que queremos trasmitir, ya que ante una caída de mercado, no tenemos margen de maniobra para recuperarnos. Sin embargo, en dos, tres o cuatro años, puedo decirte que con toda seguridad que recuperarás dicha perdida y tendrás rentabilidad. Los mercados financieros son cíclicos y como decía el gran Andrés Montes ”la historia siempre se repite”.

La fortaleza psicológica es importante en la gestión del ahorro a largo plazo. En ocasiones, los productos utilizados tendrán liquidez y no debemos caer en la tentación de utilizarlo para gastos innecesarios. Si realizamos un reembolso anticipado podemos caer en un perjuicio fiscal que no contemplábamos, ademas de perder nuestra disciplina de ahorro.

Como veremos en el siguiente post, ahorrar pequeñas cantidades en un periodo largo de tiempo puede provocar interesantes resultados gracias al interés compuesto, que no es más de la acumulación de intereses generados en el tiempo partiendo de un capital inicial. Los intereses generados en dicho periodo, se reinvierten a un tipo de interés.

Esto solo es el principio, poco a poco iremos analizando todas las opciones en profundidad.

Puedes continuar con el siguiente artículo aquí.

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