No es nuevo que la hucha de las pensiones mengua cada año. Este fondo, creado en el año 2000 para garantizar los compromisos de pago de la seguridad social, llego a su cifra récord en 2011 con una cantidad de más de 66,000 millones de euros. Desde entonces no ha parado de decrecer, teniendo gran impacto la crisis económica vivida en España desde 2008. El número de afiliados ha decrecido y eso conlleva a menores contribuciones al mismo. Actualmente, el fondo tiene una reserva de poco más de 5.000 millones de euros, y recientemente ha recibido préstamos extraordinarios para poder pagar las pensiones de jubilación, viudedad y orfandad, entre otras.

Esta claro que el sistema diseñado hace 50 años en el Pacto de Toledo necesita una reforma. Medidas como retrasar la edad de jubilación en trabajos que permitan estar en activo hasta edades avanzadas o buscar fórmulas flexibles, como trabajos a media jornada sin esfuerzo físico, parecen medidas que poco a poco se irán adaptando.

España tiene un sistema de pensiones de reparto. Cotizamos para pagar a otros. De hecho, me hacía gracia cuando un amigo me decía recientemente que nuestro sistema de pensiones era una estafa piramidal. Los que “vamos entrando” aportamos para pagar a los que mas tiempo llevan. Visto así, lleva mucha razón. Aquí juega un factor importante de nuestra cultura, que es la capacidad, o mejor dicho, el esfuerzo por ahorrar. El activo financiero favorito de ahorrados español es el deposito a plazo, y el activo no financiero, el inmueble. Los tipos a plazo están cercanos al 0%, no cubren la inflación, y no generan una renta que pueda complementar a la pensión.

Otro factor clave es la educación financiera. El mundo de los fondos de inversión y renta variable, activos que pueden generar rentas con una buena diversificación e inversión a largo plazo, son desconocidos por la mayor parte de la población.

Suecia, un buen ejemplo.

Es cierto que no existe un modelo de pensiones perfecto e infalible, pero un modelo que ha sido sostenible en el tiempo ha sido el modelo sueco, que ha conseguido pensiones sostenibles sin tener que retrasar la edad de jubilación. Ellos tienen un sistema mixto de pensiones, compuesto por un sistema publico de reparto y otro sistema privado o público de capitalización, siendo obligatorio, e invertido en productos financieros a largo plazo. Una vez jubilado, se cobra estrictamente lo aportado a la seguridad social, es decir, lo que ha cotizado. Por otro lado, esta pensión publica se complementa con el ahorro privado. En España he escuchado decir a un jubilado que han cotizado de sobra a la seguridad social, y en verdad se estima que en los 12 años siguientes a la jubilación, ya se ha recibido todo lo aportado.

La hipoteca inversa como alternativa

Hay muchas formulas de ahorro privado a largo plazo para complementar a la pensión por jubilación. Es necesario tenerlas en cuenta ya que es casi seguro que, a los que nos queda una larga vida laboral por delante, no tendremos ni 14 pagas ni las cantidades que actualmente se pagan.

Hemos hablado en varios artículos sobre ahorro vía planes de pensiones, fondos de inversión o inversión directa en acciones, pero vamos a contemplar otra alternativa; la hipoteca inversa.

En sentido teórico, una hipoteca inversa es un préstamo hipotecario sobre la vivienda habitual, concedido de una sola vez o mediante aportaciones periódicas, a personas mayores de 65 años.

El sentido de este préstamo es obtener un capital o una renta periódica mensual, trimestral o semestral, para complementar los ingresos por jubilación. El dueño de la vivienda no pierde la titularidad de la misma, y además puede seguir viviendo en ella.

Esta hipoteca puede recaer sobre una segunda residencia, pero poniéndonos la gorra de banquero, siempre se elegirá una vivienda con una buena valoración en una buena zona residencial, que pueda venderse fácilmente y no pierda valor de mercado. También pueden contratarla personas con dependencia severa o gran dependencia.

Ejemplo

Imagina una persona jubilada de 70 años con un inmueble cuyo valor de mercado son 300,000 €. Solicita una hipoteca inversa, y la entidad le concede el 30% del valor de tasación, que coincide con el valor de mercado.

300,000€ x 30% = 90,000 €

Ahora, establecemos una renta mensual durante 17 años, hasta que la persona jubilada cumpla los 87 años.

90,000€ / 204 meses = 441 € / mes

Este importe complementará principalmente a la pensión por jubilación u otras rentas, sin perder la persona jubilada la titularidad y pudiendo vivir en ella.

Ahora imaginemos que la persona fallece antes de cumplir los 87 años, ¿que pasaría con los herederos?

En este momento los herederos podrán pagar la deuda contraída con el banco para quedarse con la vivienda, vender el inmueble, donde la entidad financiera suele dar 12 meses de plazo, o solicitar otra hipoteca para ir pagando la deuda generada. El banco cobra un interés por el préstamo concedido, el cual se verá reflejado a la hora de cancelar el mismo.

Esta formula parece optima ante una modificación de las pensiones que nos pueda perjudicar y perder poder adquisitivo cuando llegue dicho momento. Se estima que el 90% de los actuales jubilados españoles tienen una vivienda en propiedad, y se baraja como una buena opción de generación de rentas.

No obstante, como hemos dicho en varios artículos, la diversificación del patrimonio, desde una edad temprana, en activos financieros, inmobiliarios e inversiones alternativas, será la solución para poder afrontar la jubilación con mayor tranquilidad.

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