No somos Homos economicus

Las personas tomamos decisiones constantemente.  Algunas tienen más transcendencia que otras. No es lo mismo elegir si coger el metro o elegir que carrera universitaria cursar.

Pero muchas de esas decisiones que creemos intrascendentes nos afectan a largo plazo para nuestros intereses. Tomamos decisiones irracionales aun sabiendo que no son las mejores para nosotros.

En teoría, es lógico pensar que si tienes varias alternativas a elegir, escogerás aquella opción donde tu beneficio o utilidad será máxima. Es decir si tenemos varias alternativas siempre elegiremos la mejor, ¿verdad?.

Este modelo de comportamiento, que se acuña al concepto de Homo Economicus, utilizado por primera vez por el economista John Stuart Mil, no está en consonancia con la realidad.

Realizamos acciones que en el fondo sabes que a largo plazo nos perjudican. Por ejemplo, comemos comida basura, no ahorramos, (ya sea para la jubilación o para mejorar nuestra calidad de vida), o nos involucramos en malos hábitos, como no hacer ejercicio regularmente.

Estas acciones te perjudican y aun así seguimos tomando las mismas decisiones.

Homo Sapiens

Richard H. Thaler, premio nobel de economía de 2017, contribuye con sus estudios a tratar a las personas como lo que son,  Seres Humanos (Sapiens) y no como Homo Economicus. El comportamiento humano es imperfecto, y no solo se equivoca, sino que actúa conforme a unas pautas predecibles.

La Economía del Comportamiento, estudia y explora impactos de los sesgos cognitivos y el comportamiento irracional.

Sesgos Cognitivos

Los sesgos cognitivos se refieren a efectos psicológicos que alteran la manera de interpretar la información captada, lo que provoca decisiones incorrectas e ilógicas, es decir un juicio errado. Por ejemplo:

El sesgo del presente. Queremos todo para ya. Si hacemos algo, queremos que el resultado sea inmediato. Cuanto más lejos esté el resultado más nos cuesta esforzarnos. Este sesgo influye a la hora de ahorrar en la jubilación. Preferimos gastar el dinero hoy que guardarlo para el mañana.

El sesgo del status quo, es una preferencia por nuestra situación actual.  Tendemos la costumbre de percibir cualquier cambio como una pérdida. Si a esto le añades que nos afecta mucho más las pérdidas que las ganancias pues imagínate, (estudio) . Si ahorras para el mañana lo percibes como una pérdida, porque disminuye tu poder adquisitivo hoy. Al status quo también le afectan las tradiciones, las costumbres heredadas, hábitos familiares etc.. Por eso es fácil que resistas al cambio.

Estos sesgos y más,  junto con un contexto inadecuado o un “enmarcado” incorrecto, la falta de interés o comodidad, o el hecho de sentirse emocionalmente parte de la masa, haciendo lo que hace todo el mundo, y otros factores,  conduce a que la opción elegida no sea la más favorable a nuestros intereses.

La falta de tiempo para pensar, la costumbre o una mala toma de decisiones hacen que, aunque se nos presente un análisis de datos y hechos (por ejemplo, sobre comida saludable), es probable que sigamos escogiendo la hamburguesa y las patatas fritas. Thaler

Los nudges

Thaler en su clásico un pequeño empujón, nos habla del concepto nudge:  “Un nudge tal y como empleamos el término, es cualquier aspecto de la arquitectura de las decisiones que modifica la conducta de las personas de una manera predecible sin prohibir ninguna opción ni cambiar de forma significativa sus incentivos económicos…colocar la fruta de forma visible es un nudge.  Prohibir la comida basura no lo es”.

El Gobierno, empresarios, profesionales… son importantes arquitectos de las decisiones y pueden influir de manera significativa en nuestras decisiones.

Paternalismo libertario

De esto trata el paternalismo libertario, el cual defiende que el gobierno nos ayude a tomar mejores decisiones a través de nudges, pero sin afectar a la libertad de elección. Somos libres para elegir, pero como no siempre somos racionales, los gobiernos deberían ayudarnos a adquirir mejores hábitos. Son muchos los ámbitos de aplicación de este concepto y estas iniciativas han cobrado importancia en países como Reino Unido, Alemania, Países Bajos..

Otros pueden pensar que las personas tienen derecho a decidir por si solas, sin ningún tipo de “manipulación” por los gobiernos,  ya que las personas saben perfectamente que es lo mejor para ellos, y los gobiernos no siempre están en consonancia con lo que los ciudadanos quieren. Existe un amplio debate al respecto.

Si colocaran la comida saludable a la altura de los ojos en los supermercados y la basura menos accesible, ¿te parecería bien?.  Puedes elegir realmente, pero quizá inclines tu elección a comer sano, beneficiando así tu salud.

¿Y si los ciudadanos ya formaran parte de planes de pensiones o de productos de ahorro a largo plazo por defecto? Es decir, podrían no formar parte si dijeran lo contrario, pero es más fácil que no dijeran nada beneficiando así su economía personal.

Algunas ideas

Pero dejando a un lado ese paternalismo libertario, también puedes utilizar la “teoría del empujón” a nivel personal.

Por ejemplo, si quieres ir al gimnasio a primera hora de la mañana prepara  la mochila la noche antes, sino es bastante probable que por la mañana te excuses con cualquier cosa para no ir.

Si quieres ahorrar dinero todos los meses, programa una transferencia automática nada más recibir la nómina, sino siempre habrá alguna excusa para no ahorrar y gastarlo en algo que seguramente no necesitabas. Si no está disponible no lo gastarás.

Y tú, ¿ya sabes si tomas buenas decisiones?¿O necesitas algún empujón?

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